I. OCIO Y SOCIEDAD. Introducción histórica.
Históricamente
el concepto de ocio no se ha entendido siempre como lo hacemos hoy en día, sino
que ha evolucionado hasta el modelo concebido en nuestra sociedad actual.
A través de
las publicaciones de Ernest Zahn (1960) en su obra Sociología de la
prosperidad, y Joffre Dumazeider (1964), Hacia una civilización
del ocio, advertimos un cambio en la sociedad; en la que el bienestar y el
tiempo libre forman ejes centrales de su organización y su funcionamiento.
Esta sociedad se populariza y es elaborada a través de
psicólogos, sociólogos, economistas, políticos y educadores. Esta imagen
de nuevo tipo de sociedad auguraba un cambio en la tabla de valores sociales,
en la que el ocio entendido como tiempo de descanso, diversión y cultivo
de la personalidad, sustituiría al trabajo entendido como fatiga, rutina
y alienación de la persona. Las personas de clase media se convierten en cierta manera en un eje económico.
El tiempo libre y la cultura
tendrían una importancia social mayor que el tiempo constreñido por el trabajo
y la supervivencia.
Atrás queda la idea del
planteamiento de ocio a finales del siglo XIX desarrollado por Thorstein
Veblen, en su Teoría de la Clase Ociosa, definiendo el ocio como
patrimonio casi exclusivo de las clases altas del capitalismo industrial.
II. CONCEPTO DE OCIO.
El término ocio etimológicamente
proviene del latín, otium,que significa reposo.
Según el Diccionario de la Real Academia
Española (1992); ocio es el tiempo libre, fuera de obligaciones y
ocupaciones habituales.
Pero
para comprender adecuadamente el concepto de ocio, es necesario diferenciarlo
bien de: Tiempo libre y Tiempo liberado.
TIEMPO LIBRE: Se considera y
contempla como el periodo de tiempo no sujeto a obligaciones. Aunque hoy
en día disfrutamos de un gran número de horas libres de trabajo, pero no
exentas de actividades de carácter obligatorio, como pueden ser las tareas
domésticas cotidianas, los desplazamientos (sobre todo en las grandes
ciudades), las compras de primera necesidad, actividades extraescolares
“obligatorias”...
TIEMPO LIBERADO: Es una
parcela de tiempo (de dimensiones que dependerán de cada individuo), en la que
la persona no tiene que realizar ninguna actividad de forma obligatoria, y se
encuentra en disposición de elegir libremente lo que se desea realizar.
Por tanto, el ocio en la
actualidad se presenta como un espacio y un tiempo
característico del ser humano de la sociedad actual.
WLRA (World Leisure & Recreation
Association) contempla la utilización de este ocio desde diversas perspectivas.
- Un área específica de la experiencia humana
- Un recurso importante para el desarrollo personal, social y económico y además un aspecto importante para la calidad de vida
- Un ámbito para fomentar la buena salud y el bienestar a través de actividades y experiencias que se ajustan a las necesidades, intereses y preferencias de sus protagonistas
- El ocio es un derecho humano básico.
- El desarrollo del ocio se facilita garantizando las condiciones básicas de vida, tales como: seguridad, cobijo, comida, ingresos, educación, recursos sostenibles, equidad y justicia social.
- Un recurso para aumentar la calidad de vida.
Ocio como un medio para superar el estrés, el aburrimiento, la falta de
actividad física y la falta de creatividad. (Elra, 1994, Cuenca, 1999)
El ocio surge cuando se realizan las
actividades satisfactorias y gratificantes, que posibilita el tiempo liberado,
de forma libre, decididas por uno mismo y gestionadas autonómicamente, (Cuenca,
2000).
Definimos ocio como el tiempo libre,
fuera de obligaciones habituales, dos premisas esenciales:
1-
Percepción de libre elección en función de preferencias individuales.
2-
Sensación gratificante y placentera.
El ocio se manifiesta en seis
dimensiones: Lúdica, deportiva, festiva, creativa, ecológica y solidaria.
Podemos afirmar que el ocio es un
área de experiencia, un recurso de
desarrollo, una fuente de salud y prevención de enfermedades físicas y
psíquicas, un derecho humano que parte de tener cubiertas las condiciones básicas
de la vida de un individuo y un signo de calidad de vida (Cuenca, 1996).
Partiendo de este concepto, vamos a
considerar la educación del ocio como un proceso formativo, libremente
elegido que debe contribuir al disfrute y desarrollo integral de la persona.
La vivencia del ocio aumenta al
incorporarse el tiempo para el recuerdo,
el sentimiento que permite recordar una experiencia que se ha vivido de forma
positiva y que por tanto, pasa a convertirse en elemento motivador de una
nueva experiencia. Es decir, el ocio propugna dinamismo, que permite
vivir de forma gratificante un pasado, un presente y un futuro.
III. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA PEDAGOGÍA DEL OCIO.
La Pedagogía del ocio y
tiempo libre, como disciplina que analiza la dimensión educativa del ocio, es
un campo relativamente reciente que sólo encuentra aplicación en aquellas
sociedades que han conquistado un mínimo de calidad de vida y se plantean el
bienestar de los ciudadanos.
La aparición de la pedagogía del
ocio como disciplina que estudia las actuaciones educativas que se realizan en
el tiempo de ocio viene ligada a (Puig i Rovira, 1996):
- Evolución de la pedagogía del juego, como disciplina que aglutina las distintas investigaciones que confirman la importancia del juego como valor formativo.
- La aparición de movimientos juveniles, instituciones educativas e iniciativas sociales que han ido surgiendo desde medianos del S. XIX hasta la actualidad, (referido sobretodo a experiencias que surgieron en el ámbito vacacional y que después se fueron ampliando a otros tiempos y espacios educativos).
Países Europeos como Alemania, con
los movimientos excursionistas y naturalistas, como el Wandervogel. Y en
Inglaterra, con el movimiento scout. Fueron los pioneros en este tipo de
experiencias.
En España la Institución Libre
de Enseñanza introdujo, a finales del S.XIX las colonias de vacaciones y otras
experiencias educativas relacionadas con el ocio (Hernández Díaz, 1997).
En la sociedad actual, la explosión
de la pedagogía del ocio viene avalada por una serie de factores (Puig i
Rovira, 1996):
✔
FACTORES SOCIOLÓGICOS: Aquellos condicionantes de tipo social, económico, demográfico,
urbanístico, político y cultural que determinan el surgimiento de cualquier
ciencia. En el caso de la pedagogía del ocio los factores condicionantes
son:
1. Cambios en las estructuras urbanas. Pedagogía
del ocio muy vinculada a la nueva geografía que presentan las grandes ciudades:
Necesidad de crear nuevos espacios para el juego libre de los niños y para
la estancia de las personas mayores. Así surge la necesidad de crear parques,
jardines, centros de ocio, ludotecas, asociaciones, centros formativos, etc.
“Porque el juego y las
actividades sociales no pueden llevarse a cabo de una forma espontánea”,
(Trilla, 1996).
Aparece la Educación del Ocio como
una compensación pedagógica a los espacios urbanos y rurales perdidos.
2. Evolución de la institución familiar. La
familia como núcleo fundamental en el que se realizan multitud de actividades
de ocio y en el que se aprenden unos hábitos cotidianos de uso del ocio.
Cambio en la manera de entender la
institución familiar, hemos pasado de un concepto
monolítico a uno pluralista, en la actualidad nos encontramos con diferentes tipos de familias (monoparentales,
adoptivas, reconstituidas....) que condicionan
el modo de utilizar el ocio.
También la incorporación de la mujer
al mundo laboral, la búsqueda de autonomía en
el medio familiar, que condicionan la cantidad y calidad del tiempo de ocio que
se pasa en familia, pasando de un uso
grupal del ocio a una utilización individual.
Como consecuencia aparecen numerosas
instituciones y programas: Campamentos, centros de vacaciones,
actividades extraescolares....para complementar e incluso a veces sustituir
las funciones de la familia.
✔
FACTORES PEDAGÓGICOS: Hay una serie de condicionantes educativos que también contribuyen a
explicar la aparición de la pedagogía del ocio. Son factores vinculados a la
investigación educativa, a la práctica de distintos colectivos y a la evolución
de las Ciencias de la
Educación. Puig i Rovira(1996) analiza estos factores:
1. Ampliación del concepto de Educación: El
proceso educativo no es algo reducido solo y exclusivamente a los primeros años
de vida, sino que se da la necesidad de extender la educación a todo el proceso
vital. Esto implica que la escuela no va a ser la única encargada de los
procesos formativos, sino que van a ser necesarias otras instituciones para
practicar la educación a lo largo de la vida.
La escuela no logra educar en todos
los ámbitos que sería deseable. Así la pedagogía
del ocio va tomando protagonismo educando en valores como: la cooperación,
la afectividad, la sociabilidad, la sensibilidad, la expresión
artística....
2. La Pedagogía del juego con disciplina que confirma el valor educativo del juego en la infancia.
3. La Pedagogía del ocio
surge, también como alternativa a la existencia de ocios pasivos, que generan
comportamientos sociales poco deseables como: atención
y uso excesivo de los medios de comunicación, videojuegos, callejeo, consumo de drogas... Se añade así el
componente preventivo en la educación del
ocio.
Estos factores dan lugar a la existencia de
numerosas instituciones, contextos y programas de educación en el ocio, que
realizan su práctica educativa con los matices diferenciadores que explicamos a
continuación.
IV.
ÁMBITOS, CONTEXTOS E INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN DEL OCIO Y TIEMPO LIBRE
Basándonos
en la clasificación realizada por J.Mª Puig y J. Trilla, (1996) podemos
diferenciar los siguientes tipos de instituciones:
1. Instituciones globales de la educación en el
tiempo libre:
Instituciones o movimientos que funcionan de forma continuada con clara y explícita intencionalidad
educativa: centros de educación del
tiempo libre, ludotecas, clubs infantiles, movimientos scouts...
Se caracterizan por concebir el ocio desde una
perspectiva grupal. Desarrollando aspectos educativos como la expresividad, la
sociabilidad, la sensibilidad, la creatividad y la autonomía.
2. Actividades Educativas de Vacaciones.
Aquí
quedan englobadas todas aquellas actividades educativas planificadas que se realizan durante las vacaciones escolares.
La
dimensión educativa de este tipo de actividades se basa en los procesos de socialización
y autonomía, en la vivencia de nuevas
situaciones, en la relación cotidiana con el medio y en el
tratamiento educativo de los hábitos cotidianos.
3. Actividades Extracurriculares.
Conjunto de propuestas
educativas que se ofertan desde el sistema educativo formal, que se realizan
fuera del currículo y del horario escolar.
También
existen otro tipo de organismos que ofrecen actividades de educación y tiempo libre como son instituciones
culturales, lúdicas, bibliotecas, museos, parques,
programas de los medios de comunicación, programas incorporados a instituciones de personas con necesidades
educativas especiales....
Justamente
por esta proliferación de proyectos e instituciones de educación del ocio se hacen necesarios unos criterios
de referencia que nos ayuden a valorar tales
propuestas.
V. LA EDUCACIÓN EN VALORES
Los valores forman parte de nuestro ser, debemos saber educar en
los valores. A lo largo de nuestra vida,
la persona pone en juego valores. Estos están presentes en las decisiones; y
así mismo los valores están presentes en cualquier fenómeno social, político y
económico.
Educar es toda acción intencionada que se realiza para ayudar a
otro a sacar fuera de sí lo mejor de él mismo.
Educar en los valores no significa
imponer, sino proponer, ofrecer diferentes caminos y opciones, y ayudar a que
cada cual elija cuales son los mejores para él.
Educar es ayudar a desarrollar las capacidades de elección. Los valores
no se enseñan, es necesario vivirlos.
Los valores
ayudan a crecer y hacen posible el desarrollo armonioso de todas las
capacidades del ser humano. Los valores están ligados a la propia existencia,
afectan a la conducta, configuran y modelan las ideas así como los sentimientos
y las actuaciones. El hombre se construye y crece como persona en la
realización de valores.
Los
valores son dinámicos, ligados al desarrollo de la personalidad y muy influidos
por los procesos de socialización.
Las etapas
por las que pasa un valor desde la captación por parte de la persona hasta que
llega a formar parte de su identidad personal, es el proceso
de valoración. Este proceso sigue las
etapas evolutivas de la persona en conexión con su maduración personal, aunque
no siempre corresponda con la edad cronológica. En cada etapa de la vida de una
persona entran en juego un conjunto de valores que expresan la forma en que la
persona ve el mundo que le rodea y la manera en que se sitúa ante este. La
persona experimenta e interpreta la realidad, a través, del conjunto de valores
que vive en cada momento. A medida que las circunstancias van cambiando, se
producen cambios en el sistema de valores que constituye nuestro núcleo
referencial.
Los
elementos a tener en cuenta a la hora de plantear una educación en valores son:
1. La dimensión cognitiva nos ayuda a ver las alternativas y podemos prever
las consecuencias.
2. La dimensión afectiva está relacionada con aquello que es apreciado. Si el
sentimiento no interviene en el proceso de valoración, los valores captados
restan en creencias a nivel intelectual sin comprometer la vida. Sentimiento,
emoción y valor van ligados.
3. La dimensión del comportamiento. Obrar de acuerdo a los valores elegidos. El
descubrimiento de los valores se realiza mediante experiencias significativas y
a través de las personas que los hacen visibles en sus acciones. El proceso de
valoración radica en la relación y cuando nosotros estemos predispuestos
personalmente a captarlos.
LA EDUCACIÓN EN VALORES
DESDE EL PROCESO DE VALORACIÓN:
La educación en los valores debe favorecer el desarrollo
del pensamiento, la capacidad de análisis crítica y al mismo tiempo la
afectividad. Nuestras acciones y decisiones no solo están guiadas, también
ponemos el corazón en todo lo que hacemos.
Educar en
los valores significa liberar las fuerzas existentes en la persona, despertar
su capacidad de realizar acciones libremente. Requiere un ambiente donde la
persona pueda expresarse tal y como es, donde se sienta querida por lo que es y
no por lo que hace, dice o tiene. En definitiva, ayudarla a descubrir los
valores que vive, analizarlos, criticarlos, contrastarlos hasta que lleguen a
ser verdaderamente suyos.
La
educación tiene como uno de sus objetivos el desarrollo de la personalidad y es
un medio de transformación social. Una verdadera educación en valores debe
ayudar a la persona a percibir la implicación de aceptar unos mismos valores en
su conducta en diferentes situaciones. Ejemplo: Bajo un mismo planteamiento de
libertad, unos defienden el derecho a la vida del feto y otros el derecho a la
madre a tomar la decisión de abortar.
La
educación debe ser diferente si es para niños, adolescentes o adultos ya que
los dinamismos que operan en el proceso de valoración son diferentes en cada
etapa de la vida.
Una vez
que la persona descubre un valor y su importancia, se adhiere a el, lo hace
propio y este pasa a formar parte de su experiencia personal. Desde este
momento encuentran en el valor algunas de las razones de su existencia y por lo
tanto se compromete a actuar de acuerdo con sus directrices.
El papel
de la educación es el de animar a los jóvenes a actuar de acuerdo con sus metas
e ideales expresados, impulsar la coherencia entre lo que se dice y lo que se
hace. El valor se transmite, es comunicado a otros, porque aquello que hemos
descubierto como bueno para nosotros también lo queremos para los demás.
“Nuestra tarea como educadores consistirá en desvelar, suscitar,
sugerir, verbalizar, recomendar, haciéndoles ver que los valores se entienden y
se viven de una manera relacional, en una constante tensión creadora entre las
realidades subjetivas y objetivas”
Valores
universales presentes en la carta de Derechos Humanos, que gozan de consenso
internacional:
Justicia, Solidaridad, Libertad, Tolerancia, Paz, Responsabilidad,
Diálogo, Belleza, Gratuidad, Disponibilidad....
SOLIDARIDAD:
Entendida
como relación fraternal, pero de manera más generosa hacia aquellas personas que sufren porque son tratadas con
injusticia o sencillamente porque sabemos que necesitan de nuestra atención, o
de nuestro interés desinteresado.
PAZ: La aceptación incondicional
del otro, de quien es diferente, de quien profesa otra religión, de otra
cultura. Vivir en paz es un canto a la amistad entre pueblos, un grito fuerte y
vivo que habla de respeto, la tolerancia, la imaginación creativa. Para ello
tenemos que estar en paz con nosotros mismos, y debemos de reconciliarnos con
nuestro pasado, una historia que buena o mala es parte de nosotros mismos.
DIÁLOGO: En toda relación
interpersonal es el método para alcanzar una convivencia en paz, solidaria y
llena de aquellos valores que hacen que nuestra existencia tenga un auténtico
sentido.
ALEGRÍA: Se trata de un valor
espontáneo en mayores y pequeños. Vivir con alegría, de forma amable, ser
generoso con la sonrisa, disfrutar de las pequeñas cosas que nos da la vida.
Vivir es la mejor manera de transmitirla.
RESPONSABILIDAD: Actitud frente a las
personas y al entorno que favorece un crecimiento importante en la calidad de
vida, tanto a nivel estético como ético. Ser responsables en nuestras
relaciones familiares, en nuestras relaciones laborales, de estudio o de
diversión. Planteamiento responsable de la vida.
BELLEZA: Es abundante en la
realidad, pero hemos de saber descubrirla. Tendremos que encontrarla en el
mundo que nos rodea, en las personas con las que tratamos, en nuestra capacidad
de estima, pero también en la experiencia estética, en la contemplación de una
obra de arte. Potenciar las capacidades artísticas que muchos tienen y no han
sido descubiertas.
ECOLOGÍA: Comprender, amar, respetar
en equilibrio, no maltratar, conocer y defender, son actitudes que nos acercan
a un sentido de la ecología más auténtico y eficaz.
Los atentados del hombre a la
ecología son numerosos: incendios, emisión de gases, vertidos de residuos
tóxicos, etc. Pero las actitudes correctas también son muchas: educar en un
sentido ecológico, vivir en un sentido más ecológico y tener una ética más
ecológica.
GRATUIDAD: Dar las gracias y hacer de
la gratuidad un valor vivo en nuestra existencia, son una parte del vivir desde
los valores que nos hacen más personas. Es necesario experimentar la gratuidad
y evitar la tendencia de nuestro mundo de poner precio a todo y a todos.
Precio y valor son conceptos que
se mezclan de manera incoherente en nuestra sociedad.
DISPONIBILIDAD: Nos hace ver, estar
pendiente de las necesidades, materiales y espirituales, de las otras personas. Crecer hacia una meta que no
nos hará más rico, ni nos dará más comodidades, ni nos hará disfrutar de más
poder; sencillamente nos hará más personas.
Posibilidades de trabajo
de acuerdo a cada edad:
- Infancia: Cuentos, actividades teatralizadas, juegos del
mundo (que nos enseñan otros lugares, otras culturas…)
- Adolescentes: role playing (para trabajar la empatía),
documentales, películas, actividades de comunicación, habilidades sociales,
juegos del mundo (adecuados a su edad)
- Adultos: role playing con situaciones posibles de la vida
diaria, actividades de comunicación, habilidades sociales, coloquios, charlas,
documentales…
VI. FIGURA DEL MONITOR DE TIEMPO LIBRE
CARACTERÍSTICAS DEL MONITOR DE TIEMPO LIBRE.
El monitor
de tiempo libre debe ser una persona dialogante, respetuosa con los demás, de
mentalidad abierta, tolerante, propicia a establecer relaciones y con una
visión global de los problemas sociales.
Un monitor
deberá buscar todas las oportunidades y recursos para hacer un grupo humano
maduro, que cohesiona, promociona y educa en todos los ámbitos, tareas y
niveles. El monitor debe ser experto en dinámicas: capaz de vivir en grupos, de
entender sobre grupos, de hacer grupos y ayudar a otros a integrarse, crecer y
trabajar en grupo.
El monitor de tiempo libre es:
Ø
Un educador, puesto que pretende provocar un cambio de actitudes,
desde la pasividad a la actividad. Un dinamizador, un movilizador.
Ø
Un agente social, ya que trabaja con colectivos que tratan de implicar
en una acción conjunta.
Ø
Un relacionador, capaz de establecer una comunicación positiva entre
personas, grupos y comunidades, y de todos ellos con las instituciones sociales
y con los organismos públicos.
Hay una
serie de actitudes fundamentales que deben se comunes a cualquier tipo de monitor:
o
El monitor es uno más del
grupo. Pero con una función
concreta, que ha de llevar a cabo, sin esconderse en el que “él es uno más”.
o
El monitor está al
servicio del grupo (cumple una función), y no el grupo a su servicio.
o
Debe observar pero sin que se note,
para no crear desconfianza en el grupo.
o
Debe
saberse situar en el lugar del otro para entenderlo mejor y ayudarlo mejor (EMPATIA).
o
Debe
saber estar dentro/ fuera del grupo (interacción
y distancia).
o
Debe tener siempre presente y recordar al grupo, los objetivos y la metodología (de la reunión, del propio grupo, etc.)
o
Colaborar
para que el grupo avance (DINAMIZAR).
o
Debe velar por el ambiente del grupo (a nivel integrante) y por la misión del mismo.
o
Debe
estar en actitud de aprender en el grupo y del grupo.
o
Debe
actuar con sentido común: saber recompensar y
combinar los momentos de sinceridad y de bromas.
o
Debe
ser sereno y equilibrado.
o
Debe combinar los elementos de directividad y no directividad de manera coherente, según la necesidad del grupo
(no la necesidad o dificultad propia).
o
Se debe
resistir a dar respuestas, debe hacer “preguntas
inteligentes”.
o
Debe
ser imaginativo, un buen comunicador, debe conocer técnicas
de animación, y a veces ser un
“showman”.
FUNCIONES DEL MONITOR
Las
tareas que debe cumplir el monitor pueden ser entre otras y dependiendo del
ámbito de intervención: Establecer el programa de animación, fijar calendario
de actividades, definir la forma que se va a llevar a cabo, metodología,
informar a los jóvenes, buscar locales, solicitar colaboraciones, asumir tareas
de administración, redactar informes, establecer presupuestos, evaluar
resultados, estimular la participación, fomentar la comunicación, crear clima
de confianza, asegurar la formación de otros monitores y de él mismo, etc.
Las
funciones del monitor pueden ser:
Ø
Animación
global de la vida comunitaria.
Ø
Realización
de estudios de actividades o de proyectos de juventud.
Ø
Promover
y orientar grupos de acción y de reflexión.
Ø
Suscitar
y promover iniciativas para transformar la situación social y cultural de los
jóvenes.
Ø
Programar
actividades.
Ø
Fomentar/
educar niños y adolescentes.
Ø
Realizar
gestiones vinculadas a las actividades que se llevan a cabo, a la vida
asociativa o a los servicios sociales existentes.
Ø
Asegurar
una relación dinámica entre las personas, los grupos y las actuaciones
comunitarias.
Ø
Controlar
y medir resultados.
PERFIL
GENERAL DE CÓMO TIENE QUE SER UN MONITOR DE TIEMPO LIBRE
Recordando siempre que el monitor está en el
tiempo de ocio del joven:
Ø Buena actitud:
diviértete y se entusiasta.
Ø Capacidad de expresión.
Ø Dinamismo.
Ø Seguridad y confianza.
Ø Firmeza.
Ø Adaptabilidad, improvisación, flexibilidad.
Ø Polivalencia.
Ø Recursos.
Ø Saber mantener la igualdad entre el monitor y el joven.
Ø Capacidad de trabajar
en equipo.
Ø Fomentar la participación
del joven, deja que ellos mismos sean los que sugieran alternativas apropiadas.
Ø Saber incluir cualquier adaptación que creas apropiada, para que los participantes entiendan
las reglas.Ten muy presente que no todos poseen el mismo nivel de comprensión.
Ø Saber priorizar la
situación.
VII. TÉCNICAS BÁSICAS DE CONTROL
GRUPAL
(Siempre teniendo en cuenta la actividad)
✔
Expresión corporal, muy importante ya que el 90% de la comunicación es
corporal.
✔
Pose +
gesticulaciones.
✔
Reforzar
la expresión oral con gestos correspondientes.
✔
Usar
expresiones fáciles.
✔
Tono de voz variable, hay que evitar los monótonos (aburren).
✔
Conocimiento de los
nombres del grupo (cuanto más rápido mejor)
✔
Colocación
de grupo ( evitar distracciones)
✔
Mantener
contacto visual en TODO momento con todo el GRUPO.
VIII. LIDERAJE,
LIDERATO O LIDERAZGO:
El líder es quien orienta, lleva o
estira el grupo.
Klein, define el Lideraje o Liderazgo como “la capacidad de conseguir de los otros la respuesta deseada”. La capacidad de ser líder no se autoproclama, es
elegido por un grupo, que reconoce su calidad para una tarea, o por alguien con
autoridad que lo designa para una tarea.
La función del líder se
debe orientar a favorecer la producción y a fomentar las tareas de
mantenimiento del grupo.
Producción: sensibilidad,
capacidad de interpretar, decisión, sugerir la reflexión, capacidad de
revisión, participar en el trabajo.
Mantenimiento: empatía,
comprensión y aceptación, actitud de confianza, disponibilidad.
Existen tres estilos de liderazgo que
debe conocer el monitor de tiempo libre:
1. Autoritario:
Trata de imponer su voluntad haciendo que los demás
se adhieran a su postura. Considera que su idea es la mejor y su opción la más
conveniente. Consigue que el grupo acepte su punto de vista. No cree en la
iniciativa de los demás, y por tanto, no la estimula.
2. Permisivo:
Deja que el grupo vaya a su aire sin apenas
intervenir en el proceso, suponiendo que las propuestas de acción y los
proyectos aparecerán espontáneamente. Domina en el grupo el aburrimiento, la confusión
y, a menudo, la agresividad.
La actitud de este motivador es demagógica, bonachona,
desamparada e indiferente.
3.
Democrático:
Consigue resultados más
duraderos y positivos. Tiene la posibilidad de detectar las necesidades del
grupo y encontrar soluciones a sus problemas, si se facilitan las ayudas
técnicas oportunas y se respeta su proceso de reflexión y análisis. Está
convencido de que se generan mayores recursos, imaginación e inteligencia
apelando a la colaboración de distintas personas, sobre todo si están
implicadas en el problema, que recurriendo solo a los servicios del experto.
Estimula a los miembros del grupo para que fijen sus
propios objetivos y tomen las decisiones que les parezcan las más acertadas,
esforzándose por que todos participen, para que la responsabilidad sea
compartida por todos o por la mayoría.
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